¿Quieres perder peso y mantenerlo para siempre pero no eres capaz de seguir una dieta saludable a diario?. Esto es algo más común de lo que pueda parecerte. Cuando comemos más de la cuenta normalmente es porque tenemos hambre de algo completamente diferente a la comida. Comemos más por necesidades como: amor, autoestima, seguridad o éxito.

Vamos a descubrir como comer conscientemente para encontrarnos bien por dentro y por fuera. Pero todavía más, a través de la manera en que comemos mejorar nuestra salud y nuestro bienestar. Hacerte consciente de esto es el paso fundamental para la pérdida de peso, mantenerte en un peso equilibrado o en esencia mejorar tu calidad de vida.

Aunque poco a poco nos vamos haciendo conscientes de que somos lo que comemos y que el tipo de dieta que tengamos es fundamental, todavía no le damos suficiente importancia a como comemos o cómo nos sentimos con la comida. Sin nombrar la relación total que tenemos con la comida.

La cuestión es que aunque nos sepamos la lista inmejorablemente de que tenemos que comer o hacer no lo estamos haciendo. Por ejemplo, se sabe que no dormir bien hace que al día siguiente comamos más porque nuestro cuerpo comienza a enviar mensajes hormonales confusos. Sin embargo, a menudo no lo relacionamos debido al desconocimiento que tenemos tratando ambas circunstancias de forma separada.

Esto nos hace llegar a la conclusión que existen otros elementos que pueden hacer que no cambiemos nuestros hábitos alimenticios como hemos visto, otro tipo de necesidades que no son el hambre. Todas estas necesidad se relacionan con nuestra mente.

Otra información que nos llega a menudo es que debemos confiar en nuestro cuerpo para saber lo que necesita en vez de que luche con nosotros. Pero esto funciona cuando somos capaces de conseguir el equilibrio y lograr que nuestros impulsos vengan de un lugar correcto. Necesitas interpretar bien los mensajes entre la mente y el cuerpo.

Verás, el hambre biológicamente es un mensaje químico de los más poderosos que envía el cuerpo al cerebro. El hambre se relaciona con el movimiento hacia arriba o hacia abajo de ciertas hormonas. Todos hemos experimentado que la experiencia del hambre puede existir sin que tengamos necesidad de comer más.

Y esta es exactamente la experiencia de hambre que hay que cambiar.
Por tanto desde este punto de vista la mente es la clave para la pérdida de peso y cuando la mente está satisfecha, el cuerpo para de pedir demasiada comida. Pedirá lo que necesita y al escucharlo no entraremos en contradicción.

Un enfoque mente-cuerpo funciona porque realmente lo que queremos es sentirnos plenos, satisfechos, realizados. Y eso no lo puedes conseguir solamente la comida.

Si te haces consciente aunque parezca una paradoja que para perder peso o tener un peso equilibrado tienes que nutrirte. Si te nutres con otro tipo de satisfacciones, la comida dejará de ser un problema. Comer es una manera de sentirse feliz, comer más de la cuenta no lo es.

Comer con normalidad te hace sentir bien. Comer más de la cuenta te hace sentir bien en el momento pero te afecta a largo plazo. Ceder a los antojos no te hace sentir bien para nada apareciendo el remordimiento, la culpabilidad y la frustración de manera casi inmediata.
Ser adicto a la comida trae sufrimiento, va en detrimento de tu salud y baja tu autoestima.

La parte positiva es que el cuerpo puede restaurar el equilibrio. La primera regla es no interferir con la naturaleza. De forma natural el cerebro controla la sensación de hambre de forma autónoma.

COMO FUNCIONA LA SENSACIÓN DE HAMBRE EN NUESTRO CUERPO.

No importa cuánto abusemos de nuestro cuerpo, está preparado para restaurar el equilibrio. La primera regla es no interferir con la naturaleza. De forma natural el cerebro controla la sensación de hambre de forma automática.

Cuando tu azúcar en sangre baja de un cierto nivel, se envían mensajes a la zona del cerebro conocida como el hipotálamo, que es el responsable de regular el hambre. Cuando recibe el mensaje de que ha bajado el azúcar en sangre, el hipotálamo segrega hormonas que producen la sensación de hambre, y cuando has comido suficiente las hormonas hacen el camino contrario haciéndote sentir que ya no tienes hambre. Este sistema ha funcionado durante millones de años.
Pero en los humanos, el sentido del hambre puede tener interferencias muy fácilmente. La manera en que nos sentimos, puede hasta hacernos incapaces de comer nada en absoluto.
Podemos distraernos y olvidarnos de comer o por el contrario podemos volvernos obsesivos con la comida y pensar en ella todo el día. Pero como hemos dicho, lo que estamos siempre es en la búsqueda de satisfacción.

Qué necesitamos a nivel básico en la vida:

  • Todo el mundo necesita sentirse seguro.
  • Todo el mundo necesita sentirse alimentado.
  • Todo el mundo necesita sentirse amado y apreciado.
  • Todo el mundo necesita sentir que su vida es relevante y tiene sentido.

Si tienes cubiertas estas necesidades, la comida se convierte en uno de los placeres de la vida y como energía nutricia positiva en nuestra salud. Pero para miles de personas actúa como un sustituto.

El camino es el de la observación y para ello el Mindfulness es un camino que funciona. Vamos a observarnos y observar los detonantes que nos llevan a la nevera, a medida que más me observo, voy a ser capaz de observar la razón de verdad que me lleva a comer de más o a ceder a mis antojos. Algunos detonantes pueden ser: estrés, depresión, una pérdida, el duelo, furia o enfado reprimido, etc.
Sin embargo, para la mayoría de nosotros las razones por las que comemos se instalen en el subconsciente.

¿Qué es lo que sirve de detonante al sobrepeso?
Los más comunes aparecen en la siguiente lista, obsérvalas y observa en ti las causes que te suelen hacer comer más. Marca tantas como creas que se relacionan.

Observa cuando tiendes a comer más de la cuenta:

• Estoy ocupado/a o distraído/a en el trabajo.
• Voy con prisas.
• Estoy cansado/a.
• No he dormido suficiente.
• Estoy con otras personas que están.
• Voy a un restaurante.
• Estoy en frente a la comida o el ordenador y necesito algo en mis manos.
• Tengo un plato de comida delante de mi y siento que necesito limpiar el plato.

O Tiendo a comer más cuando:

• Estoy deprimido/a.
• Me siento solo/a.
• Me siento poco atractivo/a.
• Me siento ansioso/a o preocupado/a.
• Estoy teniendo pensamientos negativos sobre mi cuerpo.
• Me siento estresado/a.
• Me conforta y lo necesito.

La primera lista es más fácil, ahí estás distraído/a. Con el segundo grupo puedes observar que ahí hay hambre de otras cosas diferentes de la comida.

A partir de aquí hemos de hacer un trabajo en dos direcciones:

  1. Trabajar estas emociones para mejorar tu vida.
  2. Al hacerte consciente de estos detonantes buscar un protocolo cuando aparecen.

La buena noticia es que al hacerte consciente estás trabajando las dos cosas al mismo tiempo lo que necesitas suplir y el problema del antojo y la comida.

Los pasos para este trabajo te los puede marcar el Mindfulness. Se puede aprovechar además sesiones de coaching que te van a ayudar a descubrir de que forma puedes salir de esos estados que te desequilibran. Si las razones están en el segundo grupo. Así a medida que mejoras tu vida mejorarán también tu forma de alimentarte.

Cuando te haces consciente de o que esta faltando en tu vida vas a buscar soluciones. Si sigues buscando sustitutos simplemente te seguirás sintiendo mal y todo ello se liga también a tu salud. Por ejemplo, si vas a la nevera por estrés, si no atajamos el estrés no estaremos solucionando el problema, veremos que está causando estrés en tu vida y desde ahí comenzamos el trabajo. Cuando desaparezca el estrés será más fácil o casi desaparecerán los antojos de comida producidos por esta situación.

Pero el tema se complica aun más, la comida procesada, azúcares, etc. que hemos estado comiendo tiene efectos incluso en nuestras emociones y en nuestro estado en general. Sin un cambio en la forma en que nos alimentamos estaremos siempre en la pescadilla que se muerde la cola. Por eso es también fundamental cuidar la calidad de nuestra alimentación, no sólo cuanto y como, sino también lo que comemos. Y considerar que una buena alimentación también depende del momento en que nos encontramos de salud.

Te invito a que trabajes en estas direcciones:

  1. Establecer un conocimiento de que relación tienes con la comida.
  2. Averiguar que es lo que te lleva a comer, que estás sustituyendo con la comida.
  3. Realizar un trabajo consciente con ayuda, meditación, autoobservación, coaching, etc.
  4. Cambiar el estilo en que comes. Para esto las herramientas del Mindfulness son muy interesantes.

Si quieres más información o pedir una cita de Coaching Nutricional puedes enviarme un mensaje a info@runachaycenter.como o un watsapp al 608 478 533

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Maite Malvido

Maite Malvido es Directora de Runachay Center. Es MBA, y Coach Certificada por el ICF. Coach Holística y Nutricional. Terapeuta e Instructora de Meditación/Mindfulness.  Tratamiento del Estrés y Ansiedad. Desarrollo Presonal y Transpersonal. Empredimiento consciente. Más información sobre Maite en nuestra web, y en www.maitemalvido.com